Estamos celebrando el Mes de María y nos preparamos para festejar dentro de 3 días la solemnidad de la Inmaculada Concepción de María.

Como comunidades educativas de los colegios de la Fundación Espíritu Santo, formamos parte de la familia espiritual de las Misioneras Siervas del Espíritu Santo, nos nutrimos de la herencia espiritual de San Arnoldo Janssen.

  

 

La historia nos dice que: “el Siervo de Dios San Arnoldo Janssen alimentó en sí mismo una perfecta y filial devoción a la Madre celestial. Lo manifestó en sus conferencias espirituales, que produjeron viva impresión en sus oyentes. En la purísima Virgen reverenció especialmente su relación como Esposa del Espíritu Santo, como Hija del Padre celestial y como Madre del salvador divino. En ella vio el perfecto modelo para toda actividad apostólica. Así fue, para él, la protectora dada por Dios a todos los misioneros” (Proceso Informativo N° 941 sobre Arnoldo Janssen). Su espiritualidad mariana la podríamos resumir en esta antigua oración de saludo a María que dice así:

⎯ Dios te salve, María, Hija de Dios Padre.

⎯ Dios te salve, María, Madre de Dios Hijo.

⎯ Dios te salve, María, Esposa del Espíritu Santo.

⎯ Dios te salve, María, templo y sagrario de la Santísima Trinidad.

⎯ Dios te salve, María, concebida en gracia, sin mancha de pecado original. Amén.