
La comunidad aprovecho de agradecer la presencia de cada una y de los dondes que Dios les ha regalado a través de nuestras hermanas en este lugar.
Así, el 11 de septiembre, con la Eucaristía y un almuerzo de gala, festejamos con alegría y gratitud como comunidad el don de la vida religioso misionera de nuestras hermanas.