Espíritu Santo dador de Vida.
Cuando caminaba por el jardín un día domingo por la mañana, me sorprendió una vez más, lo hermosa y grata que es nuestra misión aquí en pueblo del Monte. Levanto mis ojos para agradecerle a Dios por llamarme a esta tierra lejana de mi pueblo natal que es para mí una tierra santa, porque aquí está mi buen Dios que me habla de que él es quien me regala la vida y la debo compartir con otros para que todos tengan vida en Él.
Miro nuestras obras que tenemos a nuestro servicio: Colegio de Enseñanza Básica para niñas, donde educamos a estas pequeñas con los valores cristianos y humanos, y así prepararlas para que se inserten en el futuro en la sociedad con dignidad. En este establecimiento compartimos los roles con los laicos, y trabajamos juntos para entregar una educación integral a nuestras alumnas.
El equipo de dirección formada por laicos velan por lo académico, la administración del colegio y cumplir con las exigencias del ministerio de Educación, mientras nosotras como hermanas de la Congregación velamos por nuestra Espiritualidad Trinitaria y carisma misionero.
Otra obra es el hogar de cuidados de ancianos para una mejor calidad de vida, este hogar les brinda no solamente el cuidado físico, sino lo espiritual es fundamental para ellos, preparándolos a diario al Encuentro con el Creador, esto se les facilita con la participación semanal de la Eucaristía semanal y oración diaria.
Al contemplar estas dos obras me doy cuenta que son obras que cuidan la vida de las personas. La vida de las niñas pequeñas por crecer y la vida de los ancianos en una mejor calidad de vida en el ocaso de su caminar. Esto lo complementamos con hermanas que acompañan a las comunidades de base en las capillas y en la ayuda fraterna en la Parroquia.
¡Gracias Señor por tantas maravillas que veo en esta misión, Gracias por tu Espíritu Santo dador de vida!
En el amor del Espíritu Santo
Hna. Ni Ketut Sumiarti, ssps