Hna Carmen Bravo, nos escribe compartiéndonos un poquito de su experiencia misionera.

 

 

Estoy trabajando en el Hospital en Nkawkaw, ahora solo con hombres en las salas de cirugía y medicina. Cada tres meses tenemos grupos de médicos con diferentes especialidades que vienen por dos semanas a operar, así estamos en constante movimiento ya que los médicos tienen sus comidas con nosotras en comunidad.  Además en esos días, la atención medica se triplica, pero es gran gozo ver que la gente que sufre -a veces por años-  con problemas médicos encuentran alivio.

 

 

Esta semana tuvimos la fiesta de Navidad con nuestros pacientes que sufren de Sida. Tenemos 700 pacientes que reciben sus drogas cada mes subvencionados por el Gobierno y algunas NGOs. Es muy triste trabajar con ellos, detrás de cada uno hay una experiencia de vida dolorosa. Muchos mueren, cada día en nuestro hospital, de todas las edades dejando sus familias detrás con el virus.

Pero ellos no pierden la esperanza y es emocionante cuando dan sus testimonios de vidas. Hay mucha gente trabajando por ellos, también recibimos nuestro regalo de Navidad de parte de la agrupación por nuestro trabajo con ellos.