Bienaventurados los que están dispuestos a entrar en el proceso de sanación, porque se convertirán en sanadores.

 

Bienaventurados los que reconocen su propia violencia interna, porque llegarán a experimentar la no violencia.

 

Bienaventurados los que pueden perdonarse a si mismos, porque se convertirán en perdonadores.

 

Bienaventurados los que están dispuestos a dejar de lado el egoísmo y el egocentrismo, porque se convertirán en una presencia sanadora.

 

Bienaventurados los que escuchan con compasión, porque ellos serán compasivos.

 

Bienaventurados los que están dispuestos a entrar en conflicto, porque hallarán la transformación.

 

Bienaventurados los que conocen su interdependencia con toda la creación, porque se convertirán en unificadores.

 

Dichosos los que viven desde una postura contemplativa, porque ellos encontrarán a Dios en todas las cosas.