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DEJAD QUE ENTRE EL ESPIRITU PDF Imprimir Correo electrónico
Miércoles 10 de Julio de 2013 14:39

 

                ¡Dejad que entre el Espíritu!

 

 

 

Dejad que sople el Viento y que penetre,

con suavidad o ímpetu,en vuestros espacios más íntimos.

Dejad vuestras ventanas abiertas y acoged el susurro

 y el eco de su danza en movimiento

que os revela mi amor gratuito.

 

 Y si hace desaparecer el edificiono tengáis miedo;

más bien alegraos de lo que estáis viendo,

pues él es nuestro refugio y a la sombra de sus alas

encontraremos la pazy el gozo perdidos.

 

 

¡Dejad que entre el Espíritu!

Pero... ayudadle, desde dentro,

rompiendo los cerrojos.

 

 

 Florentino Ulibarri
 
Optimismo PDF Imprimir Correo electrónico
Miércoles 26 de Junio de 2013 22:33

 

 
Pentecostes PDF Imprimir Correo electrónico
Jueves 16 de Mayo de 2013 21:28

IMPLOREMOS LA VENIDA DEL ESPÍRITU SANTO 

 

Espíritu Santo Ven....

 

Si tu no vienes  nos faltaran las alas para la plegaria,

desgastaremos el silencio y las palabras, si en lo escondido  tu voz no clama.

 

 Si tu no vienes sería imposible el abrazo del re encuentro con el hermano que la ofensa puso lejos, si tu  no enciendes de nuevo el fuego. 

 

Pero si vienes a recrearnos y con un soplo das vida al barro, como un artista iras plasmando un rostro nuevo de hijos y hermanos. Por eso, ven, Espíritu Santo ven. Espíritu Santo  ven... 

 

Si tu no vienes olvidaremos la esperanza que llevamos, sucumbiremos al desanimo y al llanto.

 

Si tu no vienes a consolarnos.Si tu no vienes evitaremos el camino aconsejado por el Señor de las espinas y el calvario, si tu no vienes a recordarlo. 

 

Si tu no vienes nuestra mirada será ciega ante tus rastros, la poca fe dominara lo cotidiano, si no nos donas el ser más sabios.

 

Si tu no vienes y no sacudes con tu viento nuestra casa y con un sello de profetas  nos consagras,  tendremos miedo, si no nos cambias

 
Creemos en el Espíritu Santo... PDF Imprimir Correo electrónico
Lunes 18 de Junio de 2012 21:44

Cuando tenemos una esperanza total en la vida, a pesar de nuestras caídas y nuestras dudas.

Cuando se siente la desesperación y, sin embargo, se experimenta un consuelo interior que nadie nos puede quitar.

Cuando experimentamos el desgarrón de la muerte propia o ajena y la sabemos asumir con fe y esperanza.

Cuando aceptamos libremente una responsabilidad, aunque no tengamos claras perspectivas de éxito y de utilidad.

Cuando vivimos con serenidad y perseverancia la existencia de cada día, a veces amarga, decepcionante y aniquiladora, y la aceptamos por una fuerza cuyo origen no podemos abarcar ni dominar.

Cuando nos entregamos sin condiciones y cuando el caer se convierte en un verdadero estar de pie.

Cuando en el fondo de nuestras interrogantes y nuestros conocimientos nos sentimos abrazados por un misterio que nos acoge y nos salva y que experimentamos como el fondo más profundo y auténtico de nuestro ser.

Cuando vivimos las tinieblas del aparente sin-sentido en nuestra vida, porque esperamos una promesa que no podemos entender.

Cuando vivimos las experiencias fragmentarias del amor, la belleza y la alegría, como promesa del amor, la belleza y la alegría plena que un día recibiremos junto a Dios.

Cuando somos capaces de orar en medio de las tinieblas y el silencio, sabiendo que siempre somos escuchados, aunque no percibamos una respuesta que se pueda razonar.

(Esta oración fue compuesta por el teólogo  Karl Rahner 1904-1984)

 

 

 
ORACIÓN AL ESPÍRITU SANTO PDF Imprimir Correo electrónico
Lunes 28 de Mayo de 2012 00:07

Espíritu Santo,
perfecciona la obra que Jesús
comenzó en mí.
 
Apura para mí el tiempo
de una vida llena de tu Espíritu.
Mortifica en mí
la presunción natural.
 
Quiero ser sencillo,
lleno de amor de Dios
y constantemente generoso.
 
Que ninguna fuerza humana
me impida hacer honor
a mi vocación cristiana.
 
Que ningún interés, por descuido mío,
vaya contra la justicia.
 
Que ningún egoísmo reduzca en mí
los espacios infinitos del amor.
 
Todo sea grande en mí.
 
También el culto a la verdad
y la prontitud
en mi deber hasta la muerte.
 
Que la efusión de tu Espíritu de amor
venga sobre mí, sobre la Iglesia
y sobre el mundo entero.

 (de Juan XXIII – adaptación)

 
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